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sábado, 11 de marzo de 2017

Historia de las tortas de aceite

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Estaba viendo un programa de mi cocinero favorito: Jamie Oliver, y apareció esta delicia, las tortas de aceite, otra exquisitez de ascendencia árabe. Los estudios apuntan a recetas árabes, judías o mozarabes. Ya se habla de ellas en El Quijote. 

Estas tortas finas, crujientes y un poco hojaldradas, que Jamie adora, son elaboradas con aceite de oliva, harina, levadura, matalaúva o anises, y azúcar. No llevan ni colorantes ni conservantes. Son muy delicadas y van envueltas una a una en papel parafinado.


Actualmente las mas ricas y famosas son las de Castilleja de la Cuesta en Sevilla, cuna de su elaboración a nivel industrial, pero se elaboran también en muchos conventos andaluces, donde se les llama también "Tortas de la Virgen".

Se exportan a todo el mundo, y ahora han lanzado una versión sin azúcar.

martes, 20 de septiembre de 2016

Historia de las tartas en general


Me encantan las tartas...siempre estoy pensando en una...no lo puedo evitar...aunque cada vez las hago más sanas, compasivas y menos calóricas, pero me pierden!
Mi preferida es la de manzana, aunque cualquiera de frutas con masa quebrada...son típicas de Inglaterra.
Hoy me preguntaba donde estaría el origen de esta maravilla, así que os comparto un poquito de lo encontrado.



TARTA, siglo V a.C., Grecia
Aunque la elaboración de pan y sus derivados se inició en el antiguo Egipto, nada indica que los primeros panaderos de la civilización tuvieran alguna vez la idea de rellenar un molde de pasta con carne, pescado o fruta. Este avance culinario se registró en la antigua Grecia, donde el artocreas, una tarta de carne picada con sólo una costra inferior de pan, gozó de varios siglos de popularidad. Dos características distinguían estas primeras tartas o empanadas: no tenían un piso superior de pasta, y el relleno nunca consistía en frutas o crema, sino tan sólo en carne o pescado.
Las primeras tartas de dos pisos fueron confeccionadas por los romanos. Catón el Censor, estadista romano del siglo II y autor del tratado De Agricultura, era muy goloso y dejó registrada una receta de la empanada más popular de su época: la llamada placenta. Para la corteza se empleaban harina de centeno y de trigo, y el dulce y espeso relleno consistía en miel, especias y queso de oveja. Finalmente, la tarta era untada con aceite y se horneaba sobre hojas de laurel.
La primera referencia occidental a una tarta de frutas, y además una auténtica tarta de postre, aparece en la historia con fecha sorprendentemente tardía: en el reinado de Isabel I de Inglaterra, o sea en el siglo XVI. Aunque posiblemente la repostería casera utilizaba frutos tales como melocotones y manzanas, es sabido que la reina exigía cerezas deshuesadas y confitadas como sustitutivo de los tradicionales rellenos de carne o de pescado.
Una vez hizo su aparición la tarta de frutas como postre, sus referencias y sus rellenos proliferaron, pero es interesante observar que al principio, y tal vez siguiendo el capricho de la reina, en Inglaterra las tartas predilectas fueron las confeccionadas con bayas silvestres, con preferencia sobre las de frutas cortadas.


La palabra tarta proviene del francés tarte, probablemente variante de tourte (siglo XIII), y a su vez procedente del latín vulgar torta, elipsis de torta panis o pan redondo.

Las Tartas nupciales

Dejando a un lado las definiciones y origen etimológico de la palabra, lo cierto es que la tarta es en la actual cultura occidental el símbolo de la felicidad y la fertilidad. De hecho, la tarta nupcial de nuestras bodas es un vestigio de una tradición de los tiempos de la antigua Roma que consistía en romper un pan sobre la cabeza de la novia (pobre novia ...)  a modo de símbolo y deseo de fertilidad. Las migas que se desprendían de este pan eran recogidas de inmediato por los invitados comiéndotelas sin mayor dilación.
Como comentan en la web de bodas, esta tradición estuvo vigente hasta alrededor del siglo XVII de nuestra era. Por aquel entonces surgió en Inglaterra una variación por la que, en lugar de pan, se empezaron a utilizar pequeñas tartas que no eran dulces. En un principio se trataban de sencillas elaboraciones a base de agua, sal y harina, pero a las que con el tiempo fueron se les fueron añadiendo nuevos ingredientes como frutas, frutos secos, etc. Estas tartas, un buen número de ellas, se situaban apiladas y la costumbre indicaba que la pareja de recién casados debía besarse sobre ellas tras la boda, algo que acababa con el derrumbe casi inevitable de la torre de tartas.
Para evitar este pequeño inconveniente, un cocinero francés ideo una nueva tarta durante el reinado de Carlos II. Se trataba de una tarta de varios pisos hecha a base de bizcocho. Con el paso del tiempo se fue elaborando cada vez más la tarta con nuevos y sucesivos añadidos: azúcar glasé, cremas diversas, flores, decoraciones, etc.

Las Tartas de cumpleaños

La costumbre de festejar los aniversarios con una tarta es también más antigua de lo que podría pensarse. El origen del pastel de cumpleaños se remonta a una primitiva tradición griega, durante siglos relegada al olvido. Los griegos la tomaron a los egipcios, quienes ya celebraban en los cumpleaños de los hombres, el habito de festejar el cumpleaños, y de los persas la idea de incluir una tarta dulce en la celebración.

Se prenden las velitas. Durante el siglo XII, en las parroquias de Europa empezaron a registrarse las fechas de nacimiento de mujeres y niños y las familias empezaron a festejar los cumpleaños de todos sus miembros, fue en ese momento cuando la tarta de cumpleaños hizo su reaparición triunfal, esta vez coronada con las velitas encendidas.




domingo, 31 de enero de 2016

Historia de los pestiños

 
 
 
Los pestiños son un dulce típico de la Semana Santa andaluza, y otras zonas de España (como Extremadura), mas como una reminiscencia de la pascua judía que de la cristiana, dado su origen sefardí.
 
Son una masa de harina frita en aceite de oliva, aromatizada con anises y bañadas en agua-miel o azúcar y canela. También se pueden hacer con vino dulce, cáscara de limón...
 
Se parece bastante a la Shebbakiyya marroquí, dulce que se toma durante el Ramadán, y compuesto por una masa frita de harina, llevan sésamo, anises, también se pueden hacer con almendras, agua de azahar. Se trata de unas tiras enrejadas entre si, de ahí su nombre (enrejada). Asi que probablemente tenga un origen andalusí, como tantos dulces españoles.
 
Esta técnica de masas fritas se denomina FRUTAS DE SARTÉN, y se remonta en la cocina española a la época medieval, procedente de la sefardí.  Estas frutas de sartén se llevaron a América con los primeros colonos, por ello muchos países de habla hispana han seguido con esta tradición.
 
Algunos ejemplos serian los pestiños, los churros, las torrijas, las flores, leche frita, buñuelos...

sábado, 2 de enero de 2016

Historia del Roscón de Reyes

 

El origen del roscón parece estar relacionado con las saturnales romanas. Éstas eran fiestas dedicadas al dios Saturno con el objeto de que el pueblo romano en general pudiera celebrar los días más largos que empezaban a venir tras el solsticio de invierno. Para estos festejos, se elaboraban unas tortas redondas con higos, dátiles y miel, que se repartían por igual entre los plebeyos y esclavos. Ya en el siglo III, en el interior del dulce se introducía un haba seca, y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante un corto periodo de tiempo establecido de antemano. Desde los romanos existían juegos del haba en la península ibérica.

Las Saturnales (en latín Saturnalia) eran unas importantes festividades romanas. La fiesta se celebraba con un sacrificio en el Templo de Saturno, en el Foro Romano, y un banquete público, seguido por el intercambio de regalos, continuo festejo, y un ambiente de carnaval que desplomaba las normas sociales. Estas fiestas en honor del dios pagano de la agricultura  se celebraban del 17 al 23 de diciembre, a la luz de velas y antorchas, por el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, 25 de diciembre, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de invierno). 

Eran siete días de bulliciosas diversiones, banquetes e intercambio de regalos.

Posteriormente, el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por el primer emperador romano cristiano, Constantino, quien hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones, aunque siguieron celebrándose simultáneamente. Sin embargo el nacimiento de Jesús se produjo en estación seca (quizá Agosto).  

En Francia toman le Gateau de Rois que es idéntica al roscón, y en el Norte la Gallete dss Rois que se hace con hojaldre relleno de una crema a base de almendras molidas y yema. 

Esta tradición se ha extendido a paises de hispanoamérica.


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sábado, 28 de noviembre de 2015

Historia de los mantecados



El mantecado es un dulce típico de la repostería española, caracterizado por ser amasado con manteca de cerdo y consumido en cualquier época del año, especialmente en Navidad.

Su origen es andaluz, unos dicen que de Antequera y otros de Estepa. Su popularidad se ha extendido a otras regiones y localidades de España, en las que se elaboran mantecados de calidad como en Rute,Toledo o en la provincia de Valladolid, especialmente los de Portillo y Tordesillas.
El origen del mantecado data del siglo XVI propiciado por el excedente de cereales y manteca de lechón que se daba en esta parte de Andalucía. Unos dicen que en Estepa y otros en Antequera, donde existe incluso un antiquísimo fresco que decora el salón de plenos del ayuntamiento con una referencia clara a los mantecados que allí se hacían. Todo apunta a que fue Antequera donde se elaboró la originaria receta del mantecado (mantecate), originaria del nuevo mundo. Incluso, mucho antes de que empezaran a adquirir fama los mantecados de cercanas tierras sevillanas, las fábricas de mantecados de Antequera eran proveedoras de la Casa Real.
En aquellos tiempos Estepa tenía una notable cabaña de ganado porcino que pastaba libremente en grandes extensiones de encinar. Los árboles desaparecerían en el siglo XVIII, eliminados por las tropas francesas para evitar que allí se escondieran los guerrilleros y posteriormente los bandoleros. Quedando el paisaje tal y como ahora se conoce, llanura de cereal.
Por esas fechas, ya se elaboraban "tortas de manteca" en las casas del pueblo y en el Convento de Santa Clara, según demuestran sus archivos históricos que nos hablan de los recipientes utilizados en su elaboración.
El inicio de la comercialización del mantecado se produjo en el siglo XIX cuando Filomena Micaela Ruiz Téllez, conocida por el apodo "La Colchona", se los diera a su marido, que era transportista de Estepa a Córdoba, para que los vendiera en los mercados por los que pasaba.
El éxito de Micaela se basó en una mejora sencilla a la par que ingeniosa: secarlos. Gracias a esto, el mantecado resiste mejor el transporte y almacenaje, y también aumenta el periodo en el que el mantecado conserva sus cualidades como si acabase de salir del fuego.
En 1889 había alrededor de quince casas en Estepa que se habían convertido en pequeñas fábricas y poco a poco se fueron abriendo a mercados cada vez más lejanos. En 2011, fue nombrado denominación de origen protegida.
TIPOS
Los mantecados se clasifican principalmente por sus ingredientes y forma geométrica. Algunos de los más clásicos.
  • Mantecado de artesanía: moldeado a mano. Puede incluir ajonjolí y esencia de canela.
  • Mantecado de canela y ajonjolí: con ajonjolí y esencia de canela, pero de fabricación industrial.
  • Mantecado de huevo - En su composición llevan yemas de huevo (en Jaén son típicos).
  • Mantecado de almendra: con almendra triturada o en polvo.
  • Mantecado doble de canela: mantecado artesano típico de Antequera.
  • Mantecado de chocolate: con sabor a chocolate.
  • Mantecado de limón: con el sabor de ralladura de limón.
  • Mantecado de hojaldre u hojaldrina: compuesto por finas láminas de hojaldre y espolvoreado con azúcar glass.





  • El polvorón es una especialidad incluida dentro de los mantecados, pero en cuya elaboración no sólo se emplean los ingredientes característicos de los mantecados, sino que, además, lleva siempre almendra en distintas proporciones, según su categoría (extra, suprema, etc.). Además, presenta una forma más alargada, ovalada que los mantecados y va recubierto de azúcar en polvo o azúcar glasé.
  • Mantecado de Gilena, localidad vecina de Estepa. La única diferencia es que no se tuesta la harina, siendo el resultado completamente distinto, ya que se obtiene un mantecado crujiente por debajo y más tierno por encima.
  • En España destacan tambien las mantecadas de Tudela (Valladolid) y los Felipe II (Madrid).

Enlaces de interés y libros:


Articulo sobre la Colchona

Articulo sobre los mejores polvorones de España

Web de Mantecados La Colchona

Web del mantecado de Estepa (muy completa)

Web de la historia, con recetas y videos

Web de los mantecados Felipe II

Web de las más conocidas mantecadas de Tudela

Castañas dulces de Boabdil




Esta es una de las recetas de la corte del Rey Boabdil, como ya comentamos en la entrada referida a la Repostería de Al-Andalus. Es una receta muy apreciada por el rey,  que gustaba de los dulces sencillos y de temporada, tal y como se acostumbraba a hacer en aquel tiempo, en Al-Andalus. Concretamente en su palacio de la Alhambra, donde se degustaban delicias tan apetitosas, a la vez que simples como esta.

 
Ingredientes

- 1/2 Kgr. de castañas

- Miel de buena calidad

- agua de azahar


Procedimiento

- Se asan las castañas en el horno, previamente habremos hecho una pequeña hendidura en ellas con un cuchillo. A 200 º C durante una media hora.

- Aun calientes, pero que no quemen, les quitamos la piel.

- Las troceamos un poco

- Las llevamos a un cazo al fuego, donde añadiremos miel y unas cucharadas de agua de azahar, hasta que esté a nuestro gusto (cuidado no añadir demasiado azahar porque nos enmascara el sabor de las castañas).

- Servir

El cocinero de Boabdil gustaba de servir sus platos dulces con jazmines y otras flores preciosas que crecían en los jardines del palacio.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Repostería del Al-Andalus



Haciendo la recopilación de la historia de los dulces de España, sale a relucir en casi todos ellos su origen árabe.

Los árabes llegaron a la peninula ibérica cargados de recetas de sus antepasados que fueron (lógicamente) introduciendo en ella y que han perdurado hasta nuestros días, porque han sido, y son unas recetas francamente exquisitas, con unos ingredientes naturales muy sanos, y por supuesto, una de las características de su cocina es la sencillez.

En Andalucía la repostería se asocia a un fuerte simbolismo de tipo festivo y religioso, la mayoría, por no decir todos, los dulces que se consumen en dichas celebraciones tienen sus raíces en este pueblo que tanto nos aportó, a los andaluces.

Cuando llegaron a Al-Andalus tenían una intención: convertir la tierra en un vergel, en un huerto florido. Gustaban de las huertas que pensaban era el mayor regalo de Dios al hombre, sus verduras y frutas, sus hierbas medicinales, sus frutos secos, todo ello engalanado en fuentes de agua por doquier. Un paraíso en la tierra. Este legado da origen a nuestra actual dieta mediterránea, una dieta sana y exquisita. Aceite de oliva, frutas, verduras, zumos de fruta, agua fresca, vinos...eran más vegetarianos que carnívoros, y ya sabemos que no consumían cerdo por su religión. Una dieta maravillosa. Y en repostería caben destacar la miel, la caña de azúcar (ellos refinaban el azúcar, lo cual revolucionó la repostería española), los frutos secos, las masas fritas y horneadas, levadas, bollos dulces, pasas, y otras frutas desecadas para endulzar, y las hierbas y semillas (ajonjolí, matalahúva), especias como la canela, y regado con aguas de azahar, de rosas. En los palacios usaban también las flores en sus platos. Algunas para comer, pero casi siempre para adornar sus postres, destacando entre ellas el oloroso jazmín.

Centrémonos ahora en los palacios, en la vida culinaria de estos.

En Granada, en el palacio de la Alhambra, vivía el rey Boabdil este Emperador era muy gourmet, le encantaba la buena cocina, y tenía a su servicio muchos empleados, pero al que mas apreciaba era a su cocinero, este hombre, era un buen repostero, cuyas creaciones son muy desconocidas, pero a cual mas fina y exquisita...agasajaba al rey con un postre diferente de temporada cada dia, que hacía las delicias del anfitrión y todos sus invitados.

Utilizaba lo que estaba de temporada porque sabiamente conocía las virtudes del esplendor de lo que la madre tierra nos ofrece, en cada estación. Su recetario perdido quizá en alguna ruina enterrada de esta bella ciudad sería para mi hoy en día un tesoro..pero alguna de sus recetas se compartirán en este blog.
Continuaremos otro día con este apasionante tema.


Enlaces de interés y libros:


- La cocina hispano-magrebí en la época almohade según un manuscrito anónimo (traducido por Ambrosio Huici Miranda)

- Libre de totes maneres de confits  (Anónimo)

- "HERENCIA DE LA COCINA ANDALUSÍ" de Jorge Fernández Bustos y José Luis Vázquez González- FUNDACIÓN AL ÁNDALUS

 - al-Andalus, la cocina y su historia, de L. Benavides-Barajas, editorial Dulcinea-1992

sábado, 14 de noviembre de 2015

Historia de los buñuelos

El buñuelo es una masa de harina que se fríe en abundante aceite. El buñuelo era consumido por culturas mesoamericanas como los Aztecas y los Mayas en diversas celebraciones. Originalmente se hacía con maíz o frijol y en la época de la conquista se empezó a utilizar la harina[¿cuál?]. La masa puede mezclarse con agua, leche, huevo o levadura. Pueden llevar un relleno que puede ser dulce o salada.

La primera sociedad, después de la romana, que consumió buñuelos fue la morisca. Sus ciudadanos, gente de medios humildes, que habitaban los territorios del Sur de la península ibérica y ocupaban puestos de trabajo de baja categoría, desempeñaban también el oficio de vendedores ambulantes de buñuelos. En Sevilla y Granada, eran postre típico los buñuelos fritos en aceite cubiertos de miel. Por otro lado, esta especialidad fue adoptada por los gitanos tras la expulsión morisca y perpetuada hasta la actualidad.

Los buñuelos son un postre típico en muchas comunidades autónomas y, sobre todo, durante sus fiestas regionales. Cada territorio incorpora sus propios ingredientes y su propia tradición. Uno de los más conocidos es el buñuelo de viento, especie de fruta de sartén.
Buñuelos con chocolate.
En Cataluña, se consumen sobre todo durante la Cuaresma. Los más famosos son los de viento, los de crema y los del Ampurdán. Se suelen comer como merienda o para acompañar el café después de comer.
En Valencia se concentra su mayor consumo en fiestas como las Fallas de Valencia, donde se elaboran los buñuelos de calabaza.
En las islas Baleares, hay buñuelos dulces para diferentes fiestas del año (las Vírgenes, Todos los Santos, Cuaresma, etc.) y, según la ocasión, pueden contener patata o boniato, queso de Mahón, higos secos, etc.
En Madrid y Andalucía, se consumen con especial asiduidad durante la Semana Santa, durante la cual es costumbre que las mujeres los preparen en las casas y los vendan o regalen a los vecinos, sobre todo en los pueblos o pedanías.
No obstante, en algunas regiones de España, los buñuelos encuentran un fuerte competidor en los churros, cada vez más extendidos en fiestas normalmente asociadas a los buñuelos. En cambio en Cataluña los churros casi sólo son consumidos por turistas, prefiriendo los catalanes a los xuixos o chuchos en churrerías o a los buñuelos en sus múltiples formas en pastelerías, panaderías o en las casas.

martes, 27 de octubre de 2015

Historia de las milhojas



Las milhojas son unos pasteles de hojaldre rellenos de merengue o crema. 

Vamos a ver la historia del hojaldre, es muy interesante.


Historia del Hojaldre


La masa de Hojaldre fue inventado por un pintor CLAUDE GELÉE, LE LORRAIN (pintor nacido en 1600 en Château de Chamague, cerca de Toul, en Lorena, y muerto en Roma en 1682).


Se admira sobre todo en sus obras la riqueza de su estilo y la gran belleza de sus coloridos. Los principales cuadros de Claudio Gelée son los titulados El Sacramento de David, El desembarco de Cleopatra, Vista de un puerto de mar a la puesta del sol, y una colección de paisajes.

Fue un excelente pastelero y un hábil grabador; se le debe el descubrimiento de la más bella creación de la pastelería: la pasta de hojaldre. En sus primeros años se manifestó su afición por la pintura, pero no pudo satisfacer en aquella época sus deseos debido a su extrema pobreza. A la edad de 15 años fue colocado de aprendiz de pastelero en su pueblo natal, contra su gusto, pues no quiso contrariar a su familia. Él se esforzaba en ser un cumplido aprendiz para su maestro, hasta que, pasados algunos meses, fue poseido de lleno por la imperiosa necesidad de volver a pintar. Cuantos ratos libres tenía los empleaba en dibujar, para después reproducir esos dibujos en las piezas montadas, tartas y postres. Su maestro, viendo su afición al dibujo, le dijo un día: "Tu vocación es ciertamente más de pintor que de pastelero. Mientras tanto, aplica tu saber al oficio que desempeñas; quién sabe dado tu amor al trabajo y tu espíritu, si podrás producir más y mejor que tus colegas, y hasta llegar a inventar…". Otras veces le decía: "Nuestra profesión, sin duda, algo pobre, pero algunos, Claudio, han descollado, y escúchame: tengo el presentimiento de que llegarás a ser un hombre superior y que enriquecerás nuestra profesión". Sea -le contestó Claudio- , para complacer a mi familia estoy dispuesto a escuchar vuestros consejos. Desde hoy ya no me serviré de mi lápiz, sino que me dedicaré por entero a la pastelería.


Un día, al final de su aprendizaje, Claudio amasaba pan, retiró de la masa unos 200 gramos, hizo con ella una bola, a continuación la estiró y puso en el medio un pedazo de mantequilla. Dijo a su maestro: "Quiero hacer un bollo para mi padre, que está enfermo". Claudio no quiso escuchar a su patrón, que le aconsejaba amalgamar la masa y la mantequilla con las manos, pues, de lo contrario, esta última se escaparía fuera durante la cocción. A lo que Claudio contestó que la mantequilla, quedando completamente envuelta en el pan, no podría escapar si no se hacia un agujero ex profeso. Además añadió: "Es un ensayo que quiero hacer". Grande fue el asombro al ver que el pan que había metido en el horno se había hecho una bola enorme… A su padre le pareció excelente y muy delicado, suplicando a su hijo le volviese a hacer otro a la primera ocasión, lo que tuvo lugar unos diez días después. Aprovechando una ausencia de su maestro, Gelée pudo operar a su capricho, poniendo en práctica lo que tenía meditado: operó como la primera vez, pero estirando la pasta y volviéndola a doblar sobre sí misma hasta diez veces, luego la aplastó más, el resultado fue el mismo, aunque menos subida. Otro día se le ocurrió obrar igual, pero sin añadirle levadura, resultó más exquisito (iba acercándose a la pasta de hojaldre).

Como se ve, el descubrimiento del hojaldre fue laborioso, pues no consiguió la perfección hasta muchos ensayos. Al principio no comprendió que la delicadeza de la pasta era debida a la manera de doblarla, hasta que dio en el quid, que era el plegado alternado. No dijo nada de esto a su amo, éste enfermó y murió. 

Durante el período de su enfermedad Claudio hizo varios ensayos, sin alcanzar el perfeccionamento que deseaba. A continuación (1635) se colocó en Nancy, en la pastelería de Francisco Rotabant, donde por fin resolvió el problema de la pasta de hojaldre. Se lo comunicó al dueño, quien tomó la cosa en broma. En dicha pastelería había un ayudante, Luigi Mosca, que tenía un hermano pastelero en Florencia; le escribió describiéndole esta pasta. El hermano se presentó al poco tiempo en Nancy, y a fuerza de bellas promesas consiguió seducir a Claudio, marchando los tres a Italia.

Antes de un año Angelo, el hermano mayor de Luigi Mosca, habíase visto obligado a establecer tres pastelerías a fin de atender a tanta demanda, marchando a grandes pasos a una prosperidad. El pastelero de Nancy, Rotaband, al enterarse del gran triunfo de Gelée en Italia, debido al descubrimiento del hojaldre que él había despreciado, se disgustó tanto que terminó matándose (eso dice la crónica).

Angelo Mosca pasaba en Florencia por ser el inventor de la pasta de Hojaldre (pasta sfogliata), pero el único que sabía fabricarla era Claudio. No quiso divulgar el secreto, y la elaboraba en una cueva libre de toda mirada. So pretexto de reforma, Mosca dio tres días de asueto a Claudio, y los aprovechó para practicar una mirilla en la cueva, a fin de sorprender el secreto de fabricación. Cuando regresó tuvo sospechas, pero no halló nada normal. Una vez que los Mosca se hicieron con el secreto decidieron deshacerse de él, para esto Angelo le invitó amigablemente a acompañarle a Nápoles, viaje que Claudio aceptó complacido, pero a la entrada de la población su coche fue asaltato por cuatro individuos armados, que se llevaron a Claudio mientras Mosca quedaba libre.

El pobre Gelée fue encerrado en un subterráneo, donde le tuvieron prisionero durante tres meses, no dándole para comer nada más que algún trozo de pan y pequeñas cantidades de agua esperando que muriese… a fin de cobrar la suma convenida con Angelo Mosca. Fuese por falta aire o de alimento, él no se levantaba. Debido a esto, sus guardianes se aplicaban poco en la vigilancia, y el pobre muchacho se veía morir. Pero por instinto de conservación o una esperanza de vida, viendo la ausencia de sus verdugos, cavó todo el subterráneo, descubriendo un poco de luz natural; la tierra estaba húmeda, y por medio de una piedra angular, y con sus manos, hizo un agujero, y pudo escapar de aquel antro.

Le costaba respirar el aire puro, pero el sol le daba vida. Llegó a Nápoles con un vértigo, sus piernas flaqueaban y no pudo continuar, cayéndose delante de una casa pequeña. Allí fue levantado, y cuando recobró el conocimiento se encontró en una buena cama, con un médico al lado, haciéndole compañia, le contó su desgracia. A pesar de los cuidados de que fue objeto, la fiebre se declaró, estuvo veinte días entre la vida y la muerte. En fin, la juventud y los cuidados dominaron la enfermedad y entró en convalecencia. El propietario de aquella casa, hombre de corazón y humanitario, era alemán y ejercía la pintura, habiendo adquirido gran celebridad en todo el reino de Nápoles, Claudio, agradecido de tanta bondad, y no sabiendo cómo demostrarle su inmensa gratitud, ofreció servir a su bienhechor a cambio de la alimentación, casa y ropa. "Esto que he hecho por vos -le replicó el pintor- lo haría otras tantas veces, es cuestión de humanidad. Le agradezco sus ofrecimientos, mas no quiero abusar. Me he dado cuenta de que sois un artista, os tomo a mi servicio, pero como discípulo y ayudante". Gelée permaneció con su maestro por espacio de cinco años. Durante este tiempo éste se aplicó en corregir sus defectos con el fin de convertirse en un gran discipulo suyo.

Murió el alemán, y Claudio volvió a Florencia a fin de saborear la terrible venganza que tenía premeditada hacia los dos hermanos Mosca, ladrones y asesinos. Pero se encontró que los Mosca habían perecido carbonizados en el terrible incendio de su establecimiento (el karma les regresó). El fuego tan sólo había respetado el letrero de la puerta, en el que Claudio pudo leer todavía: "Fábrica de pasta de hojaldre Mosca Angelo, inventor". El fuego vengó de una manera terrible a Claudio Gelée de sus verdugos, que no habían retrocedido ante un crimen monstruoso con tal de quedar como dueños absolutos de una invención que no era suya.

Gelée lo olvidó todo obsesionado por su arte, y he aquí el porqué durante siglos se ignoró el nombre del verdadero inventor del hojaldre. 

Gelée se estableció en Roma, donde todos le conocían con el sobrenombre de "El Rafael del paisaje", produjo pinturas hasta la edad de ochenta y dos años…

El gran Carême continuó la obra de Claudio, creando con la pasta de hojaldre el Vol-au-vent, el gran pastelero Feuillet, el "Mille-feuilles - Mil hojas" y así sucesivamente siendo incontables los pasteles y pastelillos confeccionados a base de la delicada pasta de hojaldre inventada por el gran pintor pausajista Claudio Gelée, más conocido por Lorrain (de Lorena).

ORÍGENES MAS REMOTOS
En la civilización griega y romana se han encontrado referencias a masas hojaldradas. Pero fueron los árabes los que le dieron un uso mas representativo, con las pastelas (de donde deriva el nombre pasteles)  y que eran hojaldres con rellenos diversos (almendras, miel etc) aunque la actual pastela árabe es con masa filo. De ahí se van diseminando por toda Europa, siendo los franceses quienes más lo han trabajado, de ahí su fama mundial. 
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El hojaldre más famoso de España es la costrada de Alcalá de Henares. 
Es un milhojas de hojaldre, relleno de crema  pastelera y merengue, y cubierto de almendra picada y gratinada. Se construye en capas superpuestas crujientes, y se presenta en bandeja para después cortar en raciones individuales. Fué creada por los pasteleros Salinas, para la cocina real. 



Receta de la Costrada de Alcalá

Ingredientes[editar]

Preparación[editar]


Ración de costrada.
  1. Precalentar el horno a 200º.
  2. Estirar las planchas de hojaldre, espolvoreando un poco de harina y pasando suavemente un rodillo.
  3. Poner en moldes forrados de papel de hornear. Pinchar bien con un rodillo punteador o un tenedor, y colocar encima del hojaldre otro papel; y encima de éste una bandeja de horno para que el hojaldre no suba.
  4. Hornear (200º) unos 16 minutos cada plancha.
  5. Preparar el merengue y la crema pastelera.
  6. Montar el merengue sobre una de las planchas de hojaldre horneado. Adornarlo espolvoreando la almendra crocanti o molida, y gratinar hasta que comience a tomar color, sin tostarse. Dejar enfriar.
  7. Sobre las otras dos planchas de hojaldre extender la crema pastelera formando una capa. Colocar la del merengue encima, y llevar a la nevera. También se prepara con sólo una capa de crema y dos capas de merengue.
  8. Se presenta en raciones de unos 25 cm², cortadas con un cuchillo de sierra fino.4 5 6 7

sábado, 10 de octubre de 2015

Historia de las casadielles



ORIGEN - ASTURIAS

La casadiella (pl. "casadielles") es un dulce típico asturiano. Se trata de una especie de empanadilla frita u horneada, elaborada con una masa de harina de trigo que se rellena con una mezcla de nueces ( en algunas zonas y/o avellanas), azúcar y anís. También se pueden elaborar con masa de hojaldre, haciéndose en el horno. Al servir se espolvorea su superficie de azúcar. Se suele servir como postre.

Características 

La receta de la elaboración del relleno difiere un poco dependiendo de la zona de Asturias, hay algunas que incluyen vino blanco, otras anís, unas nueces, otras avellanas, azúcar o miel, etc. La forma final en es una especie de canuto o tubería de unos 15 cm de longitud aproximadamente con los extremos cerrados para que no se salga el contenido de su interior, y sellados con un tenedor. Su elaboración es típica de las fiestas Carnaval (Antroxu) aunque es un postre que se puede encontrar en cualquier epoca del año.
 
Sobre su nombre Eduardo Méndez Riestra dice en su libro “Cocinar en Asturias” que puede proceder de una deformación de “cosadielles” (acertijos del tipo “¿qué cosita es…?”), porque en su relleno encontramos la sorpresa.
 
Este dulce se suele elaborar en Navidad, Carnaval (Antroxu), Pascua y las fiestas de cada pueblo, aunque en la actualidad las podéis encontrar en las pastelerías durante todo el año.

En cuanto al origen, se cree que originariamente al estar compuesta principalmente por frutos secos puede provenir de los Astures, pueblo recolector que habito en la Cornisa Cantábrica en época prerromana.

martes, 6 de octubre de 2015

Historia de los piononos



ORIGEN - SANTA FÉ (GRANADA)

El Pionono es un dulce de reminiscencias moriscas, elaborado  con bizcocho, crema y canela, y emborrachado en un exquisito jarabe muy dulce que le da una textura muy agradable y fresca. Su coronilla tostada hace los deleites de quienes van a Santa Fe o se llevan de allí esta exquisitez.
  
La historia del pionono se pierde en el tiempo no quedando claro su origen real, si queremos dilucidar la autoría del pionono debemos mirar en los retazos de cultura popular que han resistido hasta nuestros tiempos encerrados en leyendas muchas veces o simplemente olvidados.

Los primeros indicios de aparición de un pastelillo parecido al pionono los encontramos en la España hispano-musulmana entre los siglos X y XI, en pleno apogeo de las artes y las ciencias de Al-Andalus. Esta época, marcada por el mestizaje cultural, hace de Al-Andalus un referente de modernidad e innovación a todos los niveles. Las innovaciones se suceden en distintos campos desde la política hasta la literaria pasando por las artes y por supuesto la gastronomía que se enriquece con sabores agridulces y especiados. Es pues el pionono resultado de combinar el poso romano, que aún persistía con los nuevos sabores que llegaron de la otra orilla del Mediterráneo.
 
La repostería de la época hispano-musulmana se caracteriza sobre todo por el empleo de materias primas como la canela y la miel, todavía hoy podemos encontrar muestras de esta cocina en dulces árabes como la shubarquía y la pastela, que con su característico sabor nos trasladan a otras épocas.
La creación del pionono como lo conocemos hoy día se debe en parte al celo con el que los habitantes del pequeño pueblo de Santa Fe conservaron la receta como parte de su herencia árabe por encima de cambios religiosos y políticos que sobrevenían en la región de Granada.
 
Con el paso del tiempo el pionono sufrió cambios tanto en su forma física como en su composición, adaptándose al paso de las épocas y los gustos, pero no es hasta mediados el siglo XIX cuando de mano de tres hermanas viudas de la conocida pastelería “ La Blanquita “, la receta se rescata del olvido bautizando al pastel con el nombre del Papa Pío Noveno, pionono, y dándole el aspecto cilíndrico de la tiara papal.  
 
Cuenta la leyenda que su nombre fue dado en honor al papa Pío IX (Pio nono según la pronunciación en italiano del nombre), ya que su forma pretende representar la silueta de la cabeza cilíndrica del papa Pío Noveno, figura muy destacada en la época, sobre todo a partir de la instauración por su parte del dogma de la Inmaculada Concepción. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que la receta del dulce es muy anterior al papa Pio IX (Giovanni Mª Mastai Ferreti)  que ocupo el pontificio entre el año 1846 y 1878. Cuenta la leyenda, que en cierta ocasión, el rey Alfonso XI acudió al pueblo de Lachar (cercano a Santa Fe) para participar en una caceria a la que había sido invitado, aquí en los postres de una comida quedo extasiado con esos dulces de canela y bizcocho. Impresionado por su delicadeza y sabor pregunto el nombre de esos dulces que le habían sido llevados desde Santa Fe, y como hasta entonces o bien no tenian nombre, o bien no eran popularmente conocidos, a uno de los cortesanos se le ocurrió la idea de dar el nombre de pionono, quizás por la similitud en la bondad del rey con la del pontífice reinante en Roma.
 

La producción del pionono está ligada a Santa Fe desde el principio y eran varios los obradores que elaboraban el postre, y cada uno intentaba variar y mejorar la receta original dándole personalidad propia al producto sin perder su sabor tradicional.

jueves, 1 de octubre de 2015

Historia de las magdalenas



ORIGEN - FRANCIA

La magdalena o madalena (en francés: madeleine) es un pequeño bollo tradicional de la región de Lorena, en Francia, que se ha extendido por toda Francia, España, y por consecuencia, Iberoamérica.

Las magdalenas tienen la forma de una pequeña concha, que se obtiene cociéndolas al horno en una placa metálica que tiene hoyos con dicha forma. Hoy en día se suelen hacer en pequeños moldes de papel rizado. Tienen un gusto similar al bizcocho aromatizado con limón.

 
La receta lleva los mismos ingredientes que el bizcocho mencionado, pero en distintas proporciones:[1] huevos, azúcar, mantequilla, harina de trigo, levadura, y aroma de limón obtenido generalmente de la cáscara. En la receta tradicional francesa, se baten las claras de huevo a punto de nieve para dar más ligereza a la masa.
 
 


 
Quizás las magdalenas sean más conocidas fuera de Francia por su presencia en la novela de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido ("Por el camino de Swann), en que el narrador recobra la memoria de su infancia después de oler y comer una magdalena mojada en té.




Magdalenas de Commercy.


Sin embargo, Proust se refería a la variedad concreta de Commercy, en Lorena, a la que llamaba "petite madeleine"[1], que no se deshace al mojarse.

De acuerdo a una versión, la magdalena de Commercy debe su nombre a una joven criada llamada Madeleine Paulmier, que en 1755[2] elaboró estos pastelitos para el rey de Polonia Stanislas Leszczyński, que tenía allí un palacio. Esta tradición es todavía muy popular hoy en día.
 
Otras fuentes las remontan a la época de los peregrinajes a Santiago de Compostela. Una joven llamada Magdalena les servía a los peregrinos unos pastelitos en forma de concha, símbolo de este peregrinaje. Las "magdalenas" se extendieron a lo largo de los caminos de Santiago, lo que explica su tradicional implantación en España.